“Encefalopatía” es una denominación general de las enfermedades que alteran la función cerebral y el estado mental de una persona. Entre los tipos de encefalopatía, se incluyen los siguientes:

  • Encefalopatía por glicina: la ocasiona un trastorno metabólico (es decir, que afecta el modo en que las células del organismo generan energía).
  • Encefalopatía hepática: la ocasiona una hepatopatía.
  • Encefalopatía hipóxica: la ocasiona la insuficiencia de oxígeno en el cerebro.
  • Encefalopatía estática: daño cerebral permanente
  • Encefalopatía urémica: se presenta cuando las toxinas que, por lo general, filtran los riñones permanecen en el organismo.
  • Encefalopatía de Wernicke: la ocasiona un déficit de tiamina que suele deberse al alcoholismo.
  • Encefalopatía de Hashimoto: trastorno autoinmunitario (cuando el sistema inmunitario ataca las células del organismo).
  • Encefalopatía hipertensiva: la ocasiona una hipertensión arterial elevada.
  • Encefalopatía tóxico-metabólica: término general que se emplea para describir encefalopatías provocadas por infecciones, toxinas o insuficiencias orgánicas.

Es posible que tratar la causa revierta los síntomas; sin embargo, algunos tipos de encefalopatía pueden derivar en alteraciones prolongados de la función cerebral. En algunos casos, cuando el daño cerebral es grave e irreversible, la encefalopatía puede provocar la muerte.

La causa depende del tipo de encefalopatía. Entre las causas, se incluyen las siguientes:

  • Infecciones
  • Disfunción metabólica
  • Tumor cerebral o aumento de la presión en el cráneo
  • Exposición a toxinas
  • Nutrición deficiente
  • No circula oxígeno o sangre al cerebro

Oxígeno y flujo sanguíneo al cerebro
oxígeno al cerebro y a los pulmones
Si se interrumpe la circulación de oxígeno al cerebro, puede provocarse una encefalopatía.
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