El muestreo de vellosidades coriónicas es una prueba que se realiza en mujeres embarazadas. Se trata de la extracción de vellosidades coriónicas de la placenta. La placenta es el órgano que abastece de nutrientes y oxígeno al bebé durante el embarazo. También elimina los desechos de la sangre del bebé. La vellosidad coriónica es el tejido que conforma la mayor parte de la placenta. La prueba se realiza entre las semanas nueve y trece del embarazo.

Feto de nueve semanas en el útero
Feto de nueve semanas en el útero
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La vellosidad coriónica contiene información valiosa acerca de los genes del bebé. Al analizar la vellosidad coriónica, el médico puede saber si el bebé tiene alguna anormalidad cromosómica, como el síndrome de Down. La prueba también puede detectar trastornos genéticos, como fibrosis quística. Sin embargo, no puede detectar defectos del tubo neural, como la espina bífida.

Usted y su médico pueden considerar la realización de esta prueba si:

  • Ha tenido otras pruebas, como el ultrasonido del primer trimestre, con resultados anormales
  • Ha tenido un embarazo anterior con una anomalía cromosómica
  • Tiene una edad materna avanzada: 35 años o más
  • Usted o su pareja son portadores de un trastorno genético
  • Tiene antecedentes de un trastorno genético

Si bien una prueba que indica que un bebé está sano sin un trastorno genético es ideal, tendrá que estar preparada en caso de que los resultados no sean buenos. Si la prueba indica que su bebé puede tener un trastorno genético, es posible que deba tomar decisiones difíciles respecto de su embarazo, como su continuidad. Si continúa con el embarazo, tendrá que abordar inquietudes, como la planificación para un niño con necesidades especiales. Su médico puede ayudarle a entender las ventajas y desventajas de realizarse esta prueba, y hablar con usted acerca de las opciones una vez que conozca los resultados.