La toxicidad por mercurio ocurre cuando una persona está expuesta al mercurio. El mercurio es un metal natural. La exposición al mercurio, tanto a corto como a largo plazo, puede provocar problemas de salud graves. Si cree que ha estado expuesto al mercurio, comuníquese de inmediato con el médico.

El mercurio tiene varias formas, entre ellas:

  • Mercurio metálico: un líquido inodoro y brillante, de color plateado a blanco, que se convierte en un gas incoloro e inodoro cuando se calienta.
  • Metilmercurio: una sustancia química compuesta por mercurio combinado con carbono. Es producido principalmente por organismos microscópicos en el agua y el suelo.
  • Sales de mercurio: polvos o cristales blancos que se forman cuando el mercurio se combina con elementos como cloro, sulfuro u oxígeno.

El mercurio metálico y el metilmercurio tienen más capacidad para llegar al cerebro y son más dañinos que las sales de mercurio.

La toxicidad por mercurio puede ocurrir cuando una persona está expuesta a cantidades tóxicas de mercurio debido a las siguientes situaciones:

  • Respirar vapores de mercurio en el aire
  • Comer alimentos contaminados (generalmente pescado o mariscos): los pescados más grandes y de mayor edad tienden a tener niveles más altos de mercurio.
  • Beber agua contaminada con mercurio (una causa poco frecuente de intoxicación)
  • Práctica de rituales religiosos o medicinales que incluyan mercurio

El mercurio metálico puede encontrarse en productos de consumo, como las bombillas de luz fluorescente, las baterías, los termostatos y los termómetros antiguos. El mercurio, combinado con otros elementos, también puede encontrarse en algunos tipos de empastes dentales. No obstante, las investigaciones no han demostrado que este tipo de empaste sea perjudicial para las personas.