La hipertensión maligna es el aumento de la presión arterial a tal punto que produce daño a los órganos, particularmente al sistema nervioso, al sistema cardiovascular o los riñones. Uno de estos daños se denomina papiloedema, una afección en la que el nervio óptico que llega al ojo se inflama peligrosamente y pone en riesgo la vista.

Esta es una condición seria que requiere cuidado inmediato por parte de su médico. El tratamiento rápido puede prevenir problemas a largo plazo. Si no se trata, el daño causado por la hipertensión maligna ocurre rápidamente y puede ser grave, ya que deriva en daño orgánico de los vasos sanguíneos, los ojos, el corazón, el bazo, los riñones y el cerebro. En especial, se puede sufrir insuficiencia renal, ya que los vasos sanguíneos dentro de los riñones son muy sensibles a la hipertensión arterial.

Sistema cardiovascular y riñones
Colocación de tensiómetro
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Además de la hipertensión arterial, las afecciones que producen hipertensión maligna incluyen:

  • Antecedentes de trastornos o insuficiencia renal
  • Tomar ciertas drogas o medicamentos, como cocaína, anfetaminas, inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y anticonceptivos orales
  • Antecedentes de enfermedades vasculares del colágeno
  • Mujeres embarazadas con preeclampsia y eclampsia
  • Feocromocitoma
  • Trastornos de la médula espinal
  • Coartación o disección de la aorta
  • Estenosis de la arteria renal o estrechamiento de las arterias que van a los riñones
  • Omisión de las dosis de medicamentos antihipertensivos recetados, especialmente de los betabloqueantes o la clonidina (Catapres), lo que puede producir un efecto rebote. El incumplimiento de la posología de los medicamentos es la causa más frecuente de emergencias hipertensivas.