Un diente impactado es un diente que está ubicado contra otro diente, hueso, o tejido blando, de manera que es poco probable que brote completamente a través de las encías para alcanzar su posición normal en la boca.

El impacto ocurre típicamente en los terceros molares, también llamados "muelas del juicio". Si se dejan sin tratar, aproximadamente una de cada tres personas con un diente impactado desarrollarán un quiste en el tejido blando debajo de la línea de la encía, u otras complicaciones. El impacto puede conllevar a caries dental, inflamación de las encías, o infección, y resorción ósea o dientes adyacentes. Un diente impactado también puede empujar contra otros dientes, causando desalineación de la mordedura.

Muela del Juicio (Terceros Molares)
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Las muelas del juicio, las cuales comienzan a desarrollarse alrededor de los 9 años, son más vulnerables al impacto debido a que son los últimos dientes en brotar; por lo general entre los últimos años de la adolescencia y los primeros 20 años. Para entonces, la mandíbula ha dejado de crecer y puede ser demasiado pequeña como para acomodar estos cuatro dientes.

Un diente impactado permanece incrustado en el tejido suave de la encía, o hueso más allá del momento normal de erupción. La causa puede ser el abarrotamiento. Los dientes también se pueden torcer, inclinar, o desplazar a medida que tratan de brotar los nuevos dientes.