En el trastorno de apetito desenfrenado, con frecuencia una persona come una cantidad de comida inusualmente abundante y siente que el acto de comer está fuera de control. El trastorno de apetito desenfrenado suele ocurrir con la bulimia nerviosa, otro trastorno alimenticio que puede incluir la purga.

En otros casos, el apetito desenfrenado puede ocurrir sin estar relacionado con otros trastornos alimenticios. Por ejemplo, la persona puede sentirse mal por el apetito desenfrenado, pero es posible que no trate de hacer desaparecer este sentimiento mediante vómitos, ejercicios o laxantes.

Se cree que el 4% de la población de EE. UU. padece el trastorno de apetito desenfrenado. Las mujeres corren un riesgo levemente mayor que los hombres. La enfermedad llega a su máximo nivel de los 40 a los 50 años de edad.

No está claro lo que causa exactamente el trastorno de apetito desenfrenado. Debido a que aproximadamente la mitad de las personas con trastorno de apetito desenfrenado tienen un historial de depresión, posiblemente esté relacionado con esa condición. Los estudios también sugieren que las personas con trastorno de apetito desenfrenado pueden tener otros problemas emocionales que pueden incluir: autoestima baja, ira o comportamiento obsesivo compulsivo.