Una dieta baja en proteínas limita la cantidad de proteínas que puede comer cada día.

Esta dieta se puede recomendar si usted tiene enfermedades hepáticas o renales. El hígado ayuda a la digestión de proteínas y los riñones son responsables de retirar los productos de desecho de la digestión de proteínas. Si su hígado o riñones no están funcionando completamente tendrán que trabajar más fuerte para manejar las proteínas que come. Si usted come más proteínas de lo que pueden manejar sus riñones o hígado, los productos de desecho se acumularán en su torrente sanguíneo, causando fatiga y una disminución del apetito.

Si usted tiene insuficiencia renal crónica, seguir una dieta baja en proteínas puede retrasar su necesidad de diálisis hasta por un año. Con insuficiencia renal, usted también puede necesitar hacer otros ajustes alimenticios, como limitar la cantidad de sal y potasio que come. Usted debería trabajar con un dietista registrado para proponer un plan alimenticio individualizado que cubra sus necesidades nutricionales y médicas.