El sarampión es una infección viral altamente contagiosa causada por el virus del sarampión.

El virus se trasmite, en general, en invierno y primavera, mediante el contacto directo con secreción de la nariz o de la garganta de una persona infectada. Con menor frecuencia, se transmite por gotitas en el aire. El sarampión es contagioso:

  • Entre 1 y 2 días antes de la aparición de los síntomas
  • Entre 3 y 5 días antes de la aparición del sarpullido
  • 4 días después de la aparición del sarpullido

Los síntomas incluyen:

  • Fiebre (con frecuencia elevada)
  • Goteo nasal
  • Ojos enrojecidos
  • Tos
  • Un sarpullido distintivo

Por lo general, los síntomas comienzan 8 a 12 días después de la exposición. El sarpullido dura aproximadamente 4 a 6 días, pero la recuperación completa puede tardar entre 7 y 10 días. En los casos graves (o en las personas con trastornos inmunitarios), puede ocurrir una infección cerebral grave o neumonía durante la recuperación del sarampión. El daño cerebral permanente y la muerte son muy poco frecuentes en los países desarrollados.

El sarampión era una enfermedad común de la niñez. En la actualidad, hay menos casos de sarampión en los Estados Unidos. Esto se debe a la vacuna contra el sarampión. Sin embargo, hubo brotes durante los últimos años.

Aunque es muy poco probable que contraiga sarampión si fue vacunado adecuadamente en la niñez, las personas que no están vacunadas o que no fueron vacunadas adecuadamente tienen un mayor riesgo de contraer sarampión si:

  • Viven en condiciones hacinadas y/o antihigiénicas
  • Viajan a países menos desarrollados en donde es común el sarampión
  • Tienen un sistema inmunológico comprometido (p. ej., VIH), incluso si se vacunaron anteriormente
  • Nacieron después de 1956 y nunca se les diagnosticó sarampión
  • Sólo recibieron una vacuna de virus inactivo o muerto antes de 1968 (las vacunas vivas de la actualidad son mucho más efectivas)

Debido a que el sarampión es causado por un virus, no se puede tratar con antibióticos. El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas mediante medidas como las siguientes:

  • Hacer gárgaras con agua tibia salada
  • Utilizar un humidificador de aire frío
  • Baños de esponja tibios
  • Beber mucho líquido y tomar medicamentos para reducir la fiebre (que no contengan aspirina). Nota: nunca se debe administrar aspirina a niños y adolescentes que tengan una infección viral o la hayan tenido recientemente.
  • Vitamina A. Puede ser útil para personas con deficiencia de vitamina A.

La vacuna contra el sarampión consiste de virus vivos de sarampión producidas en células embrionarias de pollo. Los virus encontrados en la vacuna se han vuelto inofensivos durante el proceso de producción.

Si bien es posible aplicarla como una vacuna independiente, normalmente se aplica en combinación con:

  • Las vacunas contra las paperas y la rubéola (MMR)
  • Las vacunas contra las paperas, la rubéola y la varicela (MMRV)

La vacuna se administra subcutáneamente.