La varicela, también conocida como lechina, es una infección altamente contagiosa causada por el virus varicela zóster. Produce un sarpullido que da comezón y puede tener complicaciones graves, especialmente en los adultos, los recién nacidos o las personas con el sistema inmunológico inhibido.

El virus varicela zóster se transmite de persona a persona mediante:

  • Microgotas en el aire que contienen el virus
  • Contacto directo con los líquidos que provienen del sarpullido de la varicela

Se contagia con mayor facilidad poco después del brote del sarpullido. Es contagiosa uno o dos días antes del brote y hasta que todas las ampollas se hayan convertido en costras.

Los síntomas incluyen:

  • Dolor leve de cabeza
  • Fiebre moderada
  • Sensación general de malestar
  • Un sarpullido que consista de puntos pequeños, planos, y rojos que se vuelven protuberantes hasta formar ampollas redondas, que provocan comezón, y llenas de líquido

La varicela se desarrolla entre 10 y 21 días después de haber estado en contacto con una persona infectada y dura entre 5 y 10 días. Por lo general, el sarpullido se desarrolla en la piel por encima de la cintura, incluso el cuero cabelludo. También puede aparecer en los párpados, la boca, las vías respiratorias superiores o caja de voz, o los genitales.

Generalmente, el tratamiento se centra en aliviar la picazón, por ejemplo, mediante la aplicación de cremas. Se pueden administrar antibióticos si la erupción se infecta. Para los adolescentes y adultos, se pueden administrar medicamentos antivirales. Para los recién nacidos y las personas con el sistema inmunitario comprometido, se administra inmunoglobulina inmediatamente después de la exposición.

Es una vacuna que contiene virus vivos y se administra mediante una inyección. La vacuna contra la varicela también se puede administrar en una vacuna combinada llamada SRPV. Esta vacuna protege contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela.