La miel se ha apreciado como un alimento desde el comienzo de la historia, e indudablemente desde mucho antes. Su uso medicinal también es antiguo. El físico griego Hipócrates recomendaba la aplicación tópica de miel para heridas infectadas y úlceras de los labios; los físicos romanos usaban miel como un medicamento oral para el estreñimiento, diarrea, malestar estomacal, dolor de garganta y tos.

La miel consiste ampliamente de fructosa y glucosa, dos formas relacionadas de azúcar. Su concentración de azúcar es lo suficientemente alta como para matar microorganismos en la misma manera que el azúcar en las mermeladas y jaleas. Esta parece ser la base primaria para el uso más estudiado de la miel: como una aplicación tópica para tratar o prevenir infecciones.

En estudios preliminares controlados, la miel ha mostrado promesa para tratar abscesos,3quemaduras,4-6abrasiones menores17e infecciones de heridas postoperatorias;7 así como para prevenir infecciones después de cirugías 9e infecciones por catéter en personas que se someten a hemodiálisis.10

La pasta de azúcar también ha mostrado promesa como un tratamiento para heridas. Sin embargo, evidencia insinúa que la miel puede ser más efectiva que el azúcar concentrada.1Si es verdad, esto sugiere que los componentes adicionales sin azúcar de la miel proporcionan beneficio. Con frecuencia se declara en la literatura relacionada con la miel, que ésta produce peróxido de hidrógeno, y que esto explica el beneficio adicional. Sin embargo, no hay evidencia de que la miel produzca suficiente peróxido de hidrógeno como para tener algún efecto significativo. Otra teoría es que la miel puede estimular la curación.2

Otros usos de la miel también han mostrado promesa. En un estudio, cuando los participantes masticaron regularmente "cuero de miel" su inflamación de las encías ( gingivitis) disminuyó.11

El consumo oral de miel puede tener un ligero efecto laxante.14La miel tomada oralmente también puede incrementar la capacidad del cuerpo para metabolizar el alcohol, de esa manera limitando la intoxicación y reduciendo más rápidamente los niveles de alcohol en la sangre.12 Finalmente, un estudio insinúa que la miel podría mejorar el perfil de colesteroly los niveles de azúcar en la sangre.13

Se ha sugerido que el consumo de miel puede reducir los síntomas de fiebre del heno. Sin embargo, el único estudio publicado diseñado para examinar esta sugerencia no logró encontrar beneficio.15