Los opiáceos son una clase de drogas hechas de opio, así como las drogas sintéticas o semi-sintéticas que se asemejan a estas drogas basadas en el opio. Muchos opiáceos se encuentran disponibles bajo receta. Algunos ejemplos son la oxicodona, la codeína, la morfina y el fentanilo. La heroína es una de estos fármacos que son ilegales, y que, por lo general, se conocen como estupefacientes.

La adicción se caracteriza por la necesidad y ansia fuera de control que afectan las relaciones y las obligaciones sociales, como el trabajo o la educación. Algunos medicamentos tienen un mayor riesgo de adicción. Incluso cuando se toman correctamente, se asocian con alteraciones en las vías cerebrales. Estas vías influyen en la sensación de gratificación y de bienestar, que puede influir en la adicción.

El abuso de opiáceos es el uso inadecuado de estas sustancias. Puede incluir inhalar comprimidos, mezclar con otros fármacos o con alcohol, o utilizarlas con propósitos inadecuados (por ejemplo, tomar analgésicos para dormir). Una persona puede abusar de los opiáceos debido a la adicción, o la adicción puede aparecer después de abusar de un opiáceo.

Los opiáceos producen una sensación rápida e intensa de placer (euforia), seguida de una sensación de bienestar y calma de somnolencia. Cuando los opiáceos se consumen repetidamente, su cerebro es propenso a volverse dependiente a ellos. Los opiáceos son muy adictivos.

Otros factores que pueden influir en la adicción a los opiáceos son los siguientes:

  • Factores genéticos
  • Alteraciones en las vías cerebrales provocadas por el fármaco que causa adicción
  • Presión social y rasgos de la personalidad

Liberación química en el cerebro
neurotransmisor
Los opiáceos estimulan la liberación de químicos "eufóricos" en el cerebro. Con el paso del tiempo, se precisa más cantidad del fármaco para producir la misma liberación, lo que deriva en el abuso de opiáceos.
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