Las apoplejías ocurren cuando parte del cerebro repentinamente pierde su suministro de sangre y muere. La causa subyacente generalmente es la ateroesclerosis, una enfermedad en la cual las paredes de los vasos sanguíneos se vuelven gruesos e irregulares. A medida que la aterosclerosis progresa, el flujo sanguineo a través de las arterias importantes se restringe a un pasaje mucho más pequeño que el diseñado de manera natural. Después este pasaje estrecho puede obstruirse repentinamente, con frecuencia a causa de un coágulo sanguíneo.

Cuando esto sucede, las células cerebrales que flujen por la obstrucción repentinamente son privadas de oxígeno (isquémia cerebral). Las células del cerebro requieren de un suministro constante de oxígeno para sobrevivir. En segundos, empiezan a funcionar mal y en minutos mueren.

En los llamados ataques isquémicos transitorios (TIA), la obstrucción del flujo de sangre es temporal y los síntomas desaparecen rápidamente. Sin embargo, en una apoplejía verdadera, llamada oficialmente accidente cerebrovascular (CVA), la obstrucción dura lo suficiente para causar muerte celular en una sección significativa del cerebro. De manera menos común, las apoplejías son causadas por hemorragia en el cerebro, conocida como apoplejía hemorrágica.

Los síntomas de una apoplejía dependen del área del cerebro afectada. Es común la parálisis de un miembro o de un lado del rostro. También puede ocurrir pérdida del habla o de sensación.

Gran parte de la pérdida que ocurre en una apoplejía es permanente, pero generalmente cierta recuperación ocurre a tiempo. Existen dos causas principales de esta recuperación. La primera involucra la capacidad del cerebro para desarrollar vasos sanguíneos nuevos. Las células nerviosas en los margenes del área muerta pueden aferrarse a la supervivencia, funcionando de manera imperfecta con cualquier cantidad de oxígeno que lleguen a ellas. Eventualmente, el crecimiento de vasos sanguíneos nuevos permite que las células nerviosas se recuperen perfectamente.

La segunda causa de recuperación involucra la capacidad notable del cerebro para adaptarse a circunstancias difíciles: En menor o mayor medida, las partes sobrevivientes del cerebro pueden asumir deberes alguna vez desempeñados por las células cerebrales que han muerto.

El tratamiento convencional para una apoplejía tiene varias fases, pero la más importante es la prevención. Dejar de fumar, perder peso, reducir los niveles de colesterol y controlar la presión arterial combaten a la aterosclerosis y por consiguiente reducen el riesgo de apoplejía. Además, los médicos pueden recomendar el uso de medicamentos "adelgazadores de la sangre" tales como la aspirina para prevenir los coágulos sanguíneos que con tanta frecuencia son el paso final hacia una apoplejía. Además, si existen evidencias de que los vasos sanguíneos principales que conducen al cerebro se estrechan de manera seria, puede ser que se considere cirugía o angioplastia para ampliar esos vasos.

El tratamiento de una apoplejía que acaba de ocurrir involucra mantener la vida durante el período inmediato de recuperación y limitar la diseminación del daño cerebral (si es posible). Finalmente, los terapeutas físicos y ocupacionales ayudan al sobreviviente de la apoplejía a adaptarse.

Existen numerosas opciones alternas que pueden ser útiles para prevenir o incluso posiblemente tratar las apoplejías. Las mejores documentadas son aquellas que combaten la aterosclerosis.

Prevención de Apoplejías

Evidencia significativa nos dice que numerosas hierbas y complementos son útiles para mejorar el perfil del colesterol, el cual a su vez debe disminuir la aterosclerosis y ayudar a prevenir las apoplejías. Evidencia poco convincente apoya el uso de otras hierbas y complementos para disminuir la presión arterial o para tratar la aterosclerosis en general. Para obtener información detallada, consulte los artículos completos sobre estos temas.

También consulte el artículo sobre terapia de quelación para conocer las razones por las cuales se debe evitar este tratamiento alternativo polémico.

Policosanol

Se han sugerido diferentes hierbas y complementos con propiedades adelgazadoras de la sangre para que se usen en lugar de la aspirina o junto con ella como medio para prevenir los coágulos sanguíneos. La mejor evidencia considera al complemento policosanol y por esa razón éste se discute a continuación. Se resumen opciones adicionales con evidencia menos de apoyo en Otros Tratamientos Naturales Propuestos de la sección a continuación.

Varios ensayos doble ciego controlados por placebo indican que el policosanol reduce significativamentela tendencia de la sangre a coagularse.1 – 6En un estudio doble ciego controlado por placebo en 43 participantes, el uso de policosanol en 20 mg al día demostró ser aproximadamente tan eficaz como 100 mg de aspirina; además, cuando los dos tratamientos se consumieron en combinación, el efecto fue mayor que con cualquiera de los tratamientos solos.5 Además, como se describió en el artículo sobre policosanol, parece que este complemento reduce los niveles de colesterol, convirtiéndolo en un tratamiento potencialmente completo de prevención de apoplejías. Sin embargo, aunque se ha mostrado que el uso a largo plazo de la aspirina reduce el riesgo de apoplejía, no han existido estudios equivalentes del policosanol. Además, el tratamiento combinado con policosanol y aspirina (o medicamentos relacionados) posiblemente podría adelgazar la sangre demasiado, dando como resultado eventos peligrosos de hemorragia.

Para obtener más información, incluyendo la dosis y las cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo sobre policosanol.

Tratamiento de Apoplejías

Como se describió anteriormente, las células en el margen de una apoplejía pueden aferrarse a la vida hasta que se forman vasos sanguíneos nuevos para suministrarlas con circulación completa. Ciertas hierbas y complementos podrían facilitar esto al aumentar el flujo de sangre o de manera alternativa al reducir los requerimientos cerebrocelulares de oxígeno.

Aunque la evidencia sigue siendo preliminar, dos complementos han mostrado cierta promesa para este propósito: Vinpocetina y glicina.

Vinpocetina

En un ensayo clínico ciego sencillo controlado por placebo, 30 participantes que habían acabado de experimentar una apoplejía recibieron ya sea placebo o vinpocetinajunto con tratamiento convencional por 30 días.7 Tres meses después, la evaluación demostró que los participantes en el grupo de vinpocetina estaban significativamente menos discapacitados.

Algunos otros estudios, algunos de diseño deficiente, también proporcionan evidencias sugerentes de que la vinpocetina puede ser útil para las apoplejías.7 – 10Sin embargo, hasta la fecha este conjunto de evidencias está lejos de ser concluyente.8

Nota: Existen preocupaciones de que la vinpocetina podría interactuar perjudicialmente con medicamentos estándar usados para adelgazar la sangre. Para obtener más información, incluyendo dosis y las cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo sobre vinpocetina.

Glicina

El complemento glicinatambién se ha propuesto como tratamiento para limitar el daño permanente por apoplejía. Sin embargo, hasta la fecha las evidencias de apoyo están limitadas en gran medida a un ensayo clínico ruso de tamaño moderado. En este estudio doble ciego controlado con placebo, 200 participantes recibieron glicina dentro de un lapso de 6 horas después de una apoplejía aguda.11 Los resultados indican que el uso de glicina en 1 g diario por 5 días conducía a menos discapacidad a largo plazo que el tratamiento con placebo.

Sin embargo, paradójicamente, existen preocupaciones potenciales de que la glicina en dosis alta en realidad podría aumentarel daño causado por las apoplejías y se han investigado medicamentos que obstruyen la glicina como tratamientos para limitar el daño por apoplejía.12, 13 Los autores del estudio ruso sobre apoplejías descrito anteriormente propusieron el argumento de que el efecto global de la glicina complementaria es protector; no obstante, hasta que la controversia se resuelva, la prudencia sugiere que no debe consumir glicina después de una apoplejía excepto bajo recomendación médica.

Para obtener más información, incluyendo la dosis adicional y las cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo sobre glicina.