Como un músculo activo, el corazón necesita un continuo suministro de oxígeno. Las arterias coronarias tienen el trabajo de llevar el oxígeno al corazón. Estas arterias tienen un trabajo difícil que hacer, porque se someten a una compresión intensa cada vez que el corazón late. Esta trabajo se vuelve aún más difícil cuando las arterias están dañadas por la aterosclerosis (comúnmente, aunque no del todo exacto, llamado "endurecimiento de las arterias") en una enfermedad llamada enfermedad de las arterias coronarias.

En la enfermedad de las arterias coronarias los pasajes dentro de las arterias coronarias se vuelven estrechos por una placa de depósitos, que disminuye el flujo sanguíneo. Cuando el flujo sanguíneo se reduce hasta un punto suficientemente extenso, se presenta un dolor causado por la privación del oxígeno. Este dolor se conoce como angina pectoris. La angina tiende a crecer y menguar, generalmente se empeora con el ejercicio.

Un ataque al corazón puede ocurrir después de años de angina, o sin ninguna advertencia del todo. La mayoría de los ataques al corazón ocurren cuando un coágulo de sangre (trombo) se forma en la pared rugosa de la arteria coronaria aterosclerótica. Tal coágulo sanguíneo puede conducir a un bloqueo súbito y completo de la arteria. Más rara vez, un espasmo de la arteria coronaria puede cortar el flujo sanguíneo. En cualquier caso, las células del corazón que se alimentan de la arteria empiezan a morir. La región de las células muertas es llamada infarto, lo que conduce al nombre técnico de ataque al corazón; un infarto al miocardio (MI por sus siglas en inglés).

Los síntomas clásicos del ataque al corazón es una presión intensa en el centro del pecho. Otros síntomas comunes incluyen; dolor o entumecimiento en el brazo derecho, náusea, falta de respiración, aumento de la transpiración y un sentimiento de muerte inminente. Pero muchas personas que han tenido el MI describen "molestia en el pecho", o dolor en la mandíbula, dientes, brazo o abdomen. Las mujeres son más propensas que los hombres a sentir dolor en la espalda. A menudo los síntomas se presentan gradualmente y son intermitentes o vagos. Una cuarta parte de los pacientes - más a menudo mujeres que personas con diabetes - no experimentan síntomas del todo.

Cuando se presenta un ataque al corazón, el tratamiento de emergencia en un hospital puede minimizar la extensión del daño permanente en el corazón. Los medicamentos "que desbaratan los coágulos", si se dan lo suficientemente a tiempo, pueden abrir las arterias coronarias, permitiendo que la sangre fluya de nuevo. Otros métodos de restaurar el flujo sanguíneo incluyen procedimientos conocidos como angioplastia, stent y cirugía de bypass. El objetivo es salvar aquellas células del corazón que están en peligro de morir pero todavía se aferran a la vida. La recuperación después de un ataque al corazón depende de la extensión del daño cardíaco. Si sólo una pequeña porción del corazón ha muerto, o si es de una región relativamente menos importante, los síntomas pueden ser leves. El daño más severo puede provocar que el corazón bombee de manera inapropiada, conduciendo a una insuficiencia cardíaca congestiva.

Durante los primeros días después de un ataque al corazón, el corazón tienen una tendencia a perder su ritmo normal y caer dentro de un patrón disfuncional de latidos que no circulan la sangre de manera apropiada. El tratamiento dirigido a prevenir o tratar esta enfermedad, llamada arritmia, es realizado en una unidad de cuidado cardiaco intensivo.

El tratamiento a largo plazo para reducir el riesgo de un ataque al corazón generalmente implica la aspirina para prevenir los coágulos sanguíneos, así como tratamientos para reducir, detener o revertir la aterosclerosis. Lo último es logrado a través del uso de medicamentos que mantienen el colesterol y la presión arterial dentro de los límites normales, así como un aumento en el ejercicio y una mejoría en otros aspectos de estilo de vida.

La contribución más importante que la medicina natural tiene que hacer para los ataques al corazón reside en la prevención, no en el tratamiento. Debido a que los ataques al corazón son, en casi todos los casos, provocados por la aterosclerosis, el tratamiento natural discutido en los artículos de aterosclerosis son relevantes para reducir el riesgo de un ataque al corazón.

A su vez, la aterosclerosis es acelerada por la presión arterial alta y colesterol alto y posiblemente por niveles altos de homocisteína en la sangre. Puede valer mucho la pena considerar tratamientos naturales usados para estas enfermedades.

Nota: Las terapias naturales para la presión arterial alta y el colesterol alto generalmente son menos efectivas que las propuestas convencionales. Si usted padece una o ambas de estas enfermedades, y desea tratarlas con terapias naturales, primero consulte con su médico para determinar que tanto tiempo es seguro experimentar. Si las terapias naturales no han controlado su situación hasta el momento, puede ser la mejor parte del valor para usar una terapia convencional.