Junto con el tratamiento herbal, la terapia basada en el contacto es sin lugar a dudas una de las formas más antiguas de cuidado médico. Nosotros de manera instintiva acariciamos y frotamos áreas de nuestro cuerpo que duelen; la terapia de masaje desarrolla este instinto hacia un tratamiento profesional. No hay duda que el masaje alivia el dolor e induce la relajación al menos temporalmente; al lado de esto, ¡se siente bien! Si éste ofrece algún beneficio duradero, sin embargo, esto permanece poco claro.

Existen muchas escuelas de masaje. En la mayoría de los casos, los terapeutas de masaje combinan varias técnicas, aunque también existen puristas que se apegan a un sólo método. La técnica más común es el masaje sueco, el cual combina caricias grandes y gentiles movimientos de amasado que afectan principalmente la superficie de los tejidos musculares. El masaje de tejido profundo utiliza una presión más grande para alcanzar los niveles más profundos de los músculos. Esto puede ser llamado el enfoque "duele bien y se siente grandioso después." El masaje shiatsu o acupresión también usa presión profunda, pero de acuerdo a los principios de la teoría de la acupuntura. (La acupuntura es tan similar a la acupresión que nosotros hemos elegido comentar estudios de acupresión en el artículo sobre la acupuntura en vez de hacerlo aquí.) El masaje neuromuscular (como el Método de Terapia Neuromuscular de St. John) aplica presión fuerte a los puntos sensibles, técnicamente conocidos como puntos desencadenantes.

Varias técnicas diferentes son mejor descritas como parientes del masaje. El Rolfing® Integración Estructural se dirige a afectar no los músculos, sino el tejido conectivo (fascia) que rodean los músculos y todo lo demás en el cuerpo. Esta técnica altamente organizada pretende mejorar permanentemente la estructura del cuerpo. La reflexología es una forma de masaje del pie basada en la teoría de que el cuerpo entero está reflejado en el pie.