El cáncer no sólo es la segunda causa principal de muerte en los Estados Unidos (después de la enfermedad cardíaca), su naturaleza insidiosa le da un terror especial. La mayoría de las enfermedades dan su señal de advertencia en la forma de escalamiento de síntomas, mientras que otros atacan tan de repente que no hay tiempo para asimilarlas. El cáncer sigue un camino diferente y más sigiloso. Una persona que se siente perfectamente bien podría regresar del consultorio médico con el diagnóstico de un cáncer potencialmente mortal y mucho tiempo para temer lo que viene después.

Los tratamientos convencionales para el cáncer también tienen cualidades aterradoras: Cirugías que desfiguran, arduas quimioterapias y tratamientos con radiación invisible. En muchos casos, cuando el cáncer se descubre lo suficientemente a tiempo, el tratamiento convencional puede conllevar a una cura permanente. Pero con frecuencia el pronóstico se proporciona en estadísticas - un porcentaje de la probabilidad de supervivencia - o peor, en meses que quedan de vida.

Entonces, no es de extrañar que las personas opten por la medicina alternativa. Sería maravilloso si existieran algunas propuestas alternativas fuertes que pudieran eliminar el cáncer de raíz. Desafortunadamente, la realidad es que el tratamiento no alternativo ofrece una ruta simple y segura hacia la recuperación. Peor aún, existen muchas personas sin escrúpulos que se aprovecharán de la desesperación de una víctima de cáncer. Incluso los proveedores más escrupulosos de terapias alternativas para el cáncer engañan en un sentido: Ellos manifiestan una convicción y entusiasmo aunque no sepan, en realidad, si su propuesta realmente funciona. Simplemente no es posible para un médico juzgar de manera precisa la efectividad de una terapia en base a aparentes resultados clínicos.

Como ya mencionamos en el artículo de ¿Por Quélas Terapias ComplementariasDependen de los Estudios Doble Ciego?, responder a la pregunta de si el tratamiento X cura la enfermedad Y es mucho más difícil de lo que podría parecer. Una mirada a los factores confusos se combina para crear ilusiones de eficacia; y los numerosos tratamientos, que alguna vez dieron cabida a testimonios entusiastas, al final han probado que eran ineficaces cuando se aplicó una apropiada evaluación científica.

Es posible, claro, que algunas terapias alternativas para el cáncer podrían realmente funcionar, incluso si aún no han sido probadas. Sin embargo, nunca sabremos cuáles son reales y cuáles sólo ofrecen falsas promesas. Los estudios apropiados requieren dinero y paciencia con el proceso científico y los defensores de las terapias alternativas para el cáncer podrían carecer de una o de ambas cosas. Además, las consideraciones éticas dificultan estudiar una terapia sin probar para una enfermedad mortal, cuando hay terapias que proporcionan una probabilidad de cura. Por esta razón, la mayoría de los estudios sobre terapias alternativas han implicado agregar un tratamiento natural a un régimen convencional de cáncer: De manera alternativa, ellos incluyen a personas que ya han fallado en responder a métodos existentes. Estas últimas circunstancias podrían esconder potencialmente los beneficios de una terapia natural efectiva. Por ejemplo, cuando un tratamiento sólo funciona en la ausencia de quimioterapia (como algunos defensores de las terapias alternativas para el cáncer afirman sobre sus métodos), o que sólo pueda curar casos de cáncer en su etapa inicial, estos obstáculos éticos evitan que los investigadores puedan descubrirlo.

Este artículo trata sobre la relativamente pequeña cantidad de información que se conoce desde una perspectiva científica acerca de los tratamientos alternativos para el cáncer. Nosotros también tratamos las opciones naturales que podrían reducir los efectos secundarios de las terapias convencionales para el cáncer, así como las posibles interacciones entre hierbas, complementos y medicamentos.

Varios complementos naturales han mostrado ser prometedores en mejorar la efectividad de la terapia convencional de cáncer (p.e., quimioterapia, cirugía y radiación) o en reducir sus efectos secundarios. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la evidencia que respalda esto sigue siendo poco convincente y los estudios más rigurosos con frecuencia han fracasado en descubrir algún beneficio.

Nota: Si está recibiendo tratamiento para el cáncer, no utilice hierbas o complementos excepto bajo la supervisión de su médico.

Para información sobre los tratamientos para prevenir el cáncer, vea el artículo de Prevención de Cáncer en su totalidad.