Popular desde hace mucho tiempo en Japón, la magnetoterapia recientemente ha sido del conocimiento público en los Estados Unidos, estimulada por los jugadores de golf y de tenis, exaltando las virtudes de los imanes en cuanto al tratamiento de lesiones relacionadas con los deportes. Rodilleras, hombreras y tobilleras magnéticas, así como plantillas y cubiertas para colchón, están ampliamente disponibles y son vendidos artículos que proporcionan un gran número de beneficios de curación.

A pesar de este entusiasmo, hasta ahora hay poca evidencia científica que respalde el uso de imanes para cualquier enfermedad médica. Sin embargo, varios estudios pequeños llevados a cabo en los últimos años sugieren que en realidad varias formas de magnetoterapia podrían incluir un uso terapéutico genuino en ciertas enfermedades. Más estudios están en proceso.

La magnetoterapia tiene una larga historia en la medicina popular tradicional. Datos fidedignos nos dicen que por lo menos hace 2,000 años, y tal vez más, los doctores chinos creían en el valor terapéutico de los imanes. En Europa, en el siglo 16, Paracelso usó imanes para tratar una variedad de enfermedades. Dos siglos después, Mesmer se volvió famoso por haber tratado varios trastornos con imanes.

A mediados del siglo 20, científicos de varias partes del mundo empezaron a realizar estudios sobre el uso terapéutico de imanes. Desde la década de los 40's, los imanes empezaron a ganar mayor popularidad en Japón. Yoshio Manaka, uno de los acupunturistas japoneses influyentes del sigo veinte, usaba imanes junto con acupuntura. En Japón, la magnetoterapia también se volvió una técnica usada comúnmente de la medicina autoadministrada. Por ejemplo, un tipo de escayola que contenía un imán pequeño, se volvió popular para tratar molestias, especialmente entre los ancianos. Las cubiertas magnéticas para colchón, pulseras y collares también se volvieron populares - otra vez, principalmente entre los ancianos. Durante la década de 1970, tanto los imanes como los aparatos electromagnéticos se volvieron populares entre los atletas de muchos países para el tratamiento de lesiones relacionadas con los deportes.

Estos desarrollos llevaron al rápido crecimiento de la industria creando productos magnéticos para una variedad de enfermedades. Sin embargo, el desarrollo de esta industria precedió a cualquier evidencia científica confiable de que los imanes estáticos en realidad funcionen para los propósitos pretendidos. En los Estados Unidos, fue hasta 1997 que se empezaron a reportar ensayos adecuadamente diseñados de los imanes. Posteriormente, los resultados de varios estudios preliminares (detallados en la sección Evidencia Científica) sugirieron que tanto los imanes estáticos como la terapia electromagnética en realidad podrían ofrecer beneficios terapéuticos para varios trastornos. Estos resultados han ganado interés en la investigación de la magnetoterapia.