Kimberly Mochocki nunca pensó mucho en el habla; hasta que una apoplejía masiva le robó la capacidad para formar palabras a la mujer de 42 años de edad. Dos años más tarde, la secretaria radicada en Chicago trabaja medio tiempo y conversa con un dispositivo de comunicación.

"Me da libertad nuevamente," dice ella. "Me siento cómoda con la tecnología y mejora mi calidad de vida."

El dispositivo de Mochoki ha sido pre-programado. Al tocar un botón, ella puede preguntar al jefe acerca de capturar información en una hoja de cálculo o programar una cita.

Scott Palm del estado de Washington nació con parálisis cerebral. Él ha usado este dispositivo durante más de una década y se ha vuelto muy rápido y experto usándolo. "Abre todo un mundo nuevo y emocionante de oportunidades," dice Palm. "Me da mucha independencia."