La colitis ulcerativa es una enfermedad del colon que está estrechamente relacionada con la enfermedad de Crohn. Las dos están agrupadas en una categoría llamada enfermedad inflamatoria del intestino (IBD), debido a que ambas involucran la inflamación del tracto digestivo.

Los síntomas principales de la colitis ulcerativa incluyen dolor abdominal y diarrea con rastros de sangre. Cuando la enfermedad se hace más severa, podría desarrollarse fiebre, pérdida de peso, deshidratación y anemia. Algunas veces se desarrolla estreñimiento en lugar de diarrea. También podría presentarse artritis, llagas en la piel e inflamación del hígado.

Una de las consecuencias más temidas de la colitis ulcerativa es la dilatación dramática del colon, que puede causar una perforación fatal del colon. La colitis ulcerativa también lleva a un riesgo mayor de cáncer de colon.

La colitis ulcerativa tiende a crecer y menguar, con períodos de remisión interrumpidos por rebrotes repentinos severos. El tratamiento médico ayuda a reducir los síntomas y a inducir y mantener la remisión.

La sulfasalazina es uno de los medicamentos más comunes para la colitis ulcerativa. Dada ya sea de manera oral o como un enema, puede disminuir los síntomas al igual que prevenir las reapariciones. Los corticosteroides tales como la prednisona, son usados de manera similar en los casos más severos, combinados algunas veces con medicamentos inmunosupresores como la azatioprina. En los casos más severos, podría ser necesaria la extirpación parcial del colon.

Las personas con colitis ulcerativa fácilmente pueden desarrollar deficiencias en numerosos nutrientes. El sangrado crónico lleva a la deficiencia de hierro. La mala absorción, disminución de apetito, efectos secundarios del medicamento y una mayor pérdida de nutrientes a través de las heces, podrían llevar a deficiencias ligeras o profundas de proteína, vitaminas A, B12, C, D, E y K, folato, calcio, cobre, magnesio, selenio y zinc.1–10 Si usted tiene colitis ulcerativa, es altamente aconsejable la complementación para restablecer las reservas corporales adecuadas de estos nutrientes, además de que podría mejorar los síntomas específicos, así como la salud en general. Recomendamos colaborar estrechamente con su médico para identificar cualquier deficiencia de nutrientes y evaluar el éxito de la complementación para corregirlas.