Todos estamos familiarizados con las quemaduras de sol; la inflamación de corta duración causada por el exceso de exposición al sol. Además del conocido enrojecimiento, dolor, ardor y descamación, el exponerse excesivamente a la luz del sol puede provocar un daño prolongado a la piel, incluyendo el envejecimiento prematuro y un alto riesgo de cáncer de piel.

El principal culpable en las quemaduras de sol no es su calor sino su radiación ultravioleta, que se presenta en las formas de UVA y UVB. Esta radiación actúa sobre las substancias de nuestra piel para formar químicos llamados radicales libres. Estos radicales libres parecen ser parcialmente responsables del daño de corta duración de las quemaduras de sol y quizá también de los daños prolongados.

Los enfoques tradicionales sobre las quemaduras de sol se centran en la prevención: Permanecer lejos del sol (especialmente cuando el sol está más fuerte), usar ropas que protejan y utilizar protector solar. El protector solar bloquea la mayor parte de la radiación sobre nuestra piel y ayuda a prevenir la inflamación. Un estudio reciente de 1,383 australianos sugiere que el uso regular del protector solar también podría disminuir el número de tumores causados por un tipo de cáncer de piel, el carcinoma de células escamosas.1

Muchos medicamentos y hierbas pueden aumentar su sensibilidad al sol. Algunos de los medicamentos que aumentan la sensibilidad al sol son medicamentos sulfa, tetraciclina, fenotiazinas y piroxicam. Las hierbas que podrían aumentar la sensibilidad al sol incluyen Hierba de San Juan y angélica china. Debe tenerse especial cuidado al combinar alguna de esas substancias, ya que podrían aumentar los efectos de cada una.

Varios estudios han descubierto que la vitamina C, vitamina E y el EGCG (un bioflavonoide presente en el té verde) podrían ayudar a prevenir quemaduras de sol cuando se usan ya sea tópica u oralmente. Muchos fabricantes ya agregan vitamina E a los protectores solares.

Vitaminas C y E

Antioxidantestales como las vitaminas C y E neutralizan los radicales libres en la sangre y en otras partes de nuestros cuerpos. Algunos estudios en animales y de probeta sugieren que éstas realizan el mismo trabajo en la piel. Los niveles de esos antioxidantes en las células de la piel disminuyen después de exponerse a la radiación ultravioleta, sugiriendo que podrían agotarse temporalmente.2,3

En varios estudios con animales, las vitaminas C y E aplicadas de manera tópica sobre la piel ayudaron a proteger contra el daño de los rayos ultravioleta.4–7Un estudio descubrió que la vitamina E de forma tópica pareció funcionar mejor en contra de los rayos UVB, la vitamina C de forma tópica protegió más en contra de los rayos UVA y las dos vitaminas en conjunto funcionaron mejor que por separado.8La vitamina E fue efectiva incluso cuando se aplicó a la piel de ratón 8 horas después de exponerlo a radiación ultravioleta.9Combinar las vitaminas con el protector solar dio el mejor resultado, agregándose a la protección UV ofrecida por el protector solar solo.10

Además, evidencia preliminar de un ensayo pequeño doble ciego controlado por placebosugiere que una crema facial que contenga vitamina C podría mejorar el aspecto de la piel dañada por el sol.11

El uso combinado de las vitaminas C y E también podría ser benéfico, aunque se necesita más investigación. Hasta ahora, los beneficios parecen ser más moderados que los del protector solar. Un estudio de doble ciego con 10 personas descubrió que 2 g de vitamina C y 1,000 IU de vitamina E tomadas durante 8 días resultaron en una disminución modesta de la "quemadura de sol" provocada por la luz ultravioleta.12Un estudio de 50 días controlado por placebo en 40 personas descubrió que las dosis más altas de estas vitaminas proporcionaron un factor de protección solar de aproximadamente 2.13(Compare esto con el factor de protección solar de 15 o más en muchos protectores solares). Sin embargo, hasta ahora la investigación no ha descubierto que esas vitaminas, tomadas separadamente, sean de alguna forma más útiles que el placebo.14,15

Para más información, incluyendo la dosis y cuestiones de seguridad, consulte los artículos completos sobre vitamina C y vitamina E.

EGCG

El té verde contiene un potente antioxidante conocido como galato de epigalocatequina o EGCG. De acuerdo a varios estudios, a los ratones que se les dio a beber té verde o recibieron aplicaciones tópicas de té verde estuvieron protegidos contra la inflamación de la piel y la carcinogénesis provocada por la exposición a los rayos UVB.30,31También se observaron beneficios en dos pruebas preliminares con humanos.32,33

La dosis típica propuesta de EGCG es de 3 mg por pulgada cuadrada de piel.