Cualquier persona que viva en un ambiente donde crece la ortiga eventualmente descubrirá los poderes de esta planta verde oscura. Dependiendo de las especies, los vellos finos de sus hojas y tallo causan ardor que dura desde horas hasta semanas. Pero esta hierba bien protegida también puede servir como medicina. El jugo de ortiga se usó en el tiempo de Hipócrates para tratar las mordeduras y las picaduras y los herbolarios europeos recomendaron el té de ortiga para los trastornos pulmonares. El té de ortiga fue usado por los americanos nativos como un auxilio para el embarazo, el parto y la lactancia.

En Europa, la raíz de ortiga se usa ampliamente para el tratamiento de hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés) o agrandamiento de la próstata. Al igual que la serenoa, el pygeum y el betasitosterol, la ortiga parece reducir la obstrucción al flujo urinario y disminuir la necesidad de la orina nocturna. No obstante, la evidencia no es tan fuerte para la ortiga como lo es para estos otros tratamientos.

Nota: Antes de autotratarse con ortiga, asegúrese de obtener una evaluación médica adecuada para descartar cáncer de próstata.

Recientemente la hoja de ortiga se ha vuelto un tratamiento popular para las alergias (fiebre del heno) basado en un estudio preliminar. La hoja de ortiga es altamente nutritiva y en forma cocinada podría ser útil como un suplemento alimenticio general.