El inositol, extraoficialmente llamado "vitamina B 8," está presente en todos los tejidos animales, con los niveles más altos en el corazón y el cerebro. Éste es parte de todas las membranas (revestimientos externos) de las células y tiene la función de ayudar al hígado a procesar las grasas así como a contribuir al funcionamiento de los músculos y los nervios.

El inositol también podría estar implicado en la depresión. Las personas que se deprimen tienen niveles mucho más bajos de inositol en su fluido espinal. Además el inositol participa en la acción de la serotonina, un neurotransmisor que se sabe es un factor para la depresión. (Los neurotransmisores son químicos que transmiten mensajes entre las células nerviosas.) Por esta razón, el inositol se ha recomendado como un tratamiento para la depresión y la evidencia preliminar sugiere que éste podría ser de utilidad.

El inositol también ha sido probado para otras enfermedades psicológicas y relacionadas con los nervios.

El inositol no se conoce como un nutriente esencial. Sin embargo, las nueces, semillas, frijoles, granos enteros, melón y frutas cítricas proporcionan una sustancia llamada ácido fítico (hexafosfato de inositol o IP6), el cual libera inositol cuando es accionado por bacterias en el tracto digestivo. La alimentación típica estadounidense proporciona un estimado de 1,000 mg al día.