La genisteína, un químico producido de forma natural presente en la soya, ha atraído el interés científico por sus posibles beneficios en la prevención del cáncer y enfermedad cardíaca. La genisteína es un tipo de químico llamado fitoestrógeno - una sustancia similar al estrógeno presente en algunas plantas. Hay dos tipos principales de fitoestrógenos: isoflavonas y lignanos. La soya es la fuente más abundante de isoflavonas, con la genisteína como la isoflavona más abundante en la soya. El trébol rojo también es una buena fuente de genisteína.

Al igual que otros fitoestrógenos, la genisteína puede funcionar de dos formas: Ya sea incrementando o disminuyendo los efectos del estrógeno. Esto pasa porque la genisteína se ata a sitios especiales en las células llamados receptores celulares. La genisteína estimula estos receptores, pero no tan intensamente como el estrógeno real; al mismo tiempo, evita que el propio estrógeno se adhiera. El resultado neto es que cuando hay mucho estrógeno en el cuerpo, como sucede antes de la menopausia, la genisteína podría bloquear parcialmente sus efectos. Dado que el estrógeno parece incrementar el riesgo de varias formas de cáncer, el uso regular de la genisteína por parte de las mujeres menopáusicas podría ayudar a reducir este riesgo. Por otra parte, si hay poco estrógeno humano presente, como sucede después de la menopausia, la genisteína puede compensarla parcialmente. Esto es una razón para usar la genisteína para revenir la osteoporosis.

La genisteína también podría ser útil para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

La genisteína también se encuentra en altas cantidades en la soya y en cantidades insignificantes en otros cuantos alimentos. La mayoría de los alimentos de soya contienen de 1 a 2mg de genisteína por cada gramo de proteína.3

Para mayor información sobre la dosis adecuada de isoflavonas en general, consulte el artículo completo de isoflavona.