Los estadounidenses nativos usaron el té hecho de flores de saúco para tratar las infecciones respiratorias. También usaron las hojas y flores en cataplasmas aplicadas a las heridas, y la corteza, de acuerdo a la edad, como laxante. Con frecuencia las bayas son hechas en bebidas, pies y conservas, pero también han sido usadas para tratar la artritis.

Un producto que contenga saúco, así como pequeñas cantidades de equinácea y propóleo de abeja, ha sido ampliamente comercializado como un remedio para el resfriado y la gripa. La evidencia poco convincente sugiere que esta mezcla podría estimular al sistema inmunológico y también inhibir el crecimiento viral.1En un estudio preliminar doble ciego, la terapia de combinación redujo considerablemente el tiempo de recuperación de la influenza epidémica.2 El saúco también está siendo estudiado en caso de actividad potencial contra otras enfermedades virales, incluyendo VIH3 y herpes.4