La dehidroepiandrosterona (DHEA), una hormona producida por las glándulas suprarrenales, es la hormona más abundante en la familia de los esteroides que se encuentra en el torrente sanguíneo. Su cuerpo utiliza la DHEA como el material de partida para hacer las hormonas sexuales; la testosterona y el estrógeno.

Un cúmulo significativo de evidencia indica que la DHEA podría ser útil para la enfermedad autoinmune lupus, al menos en las mujeres. La DHEA también puede ayudar a prevenir la osteoporosis (de nuevo, en mujeres). Además, la DHEA parece ser benéfica cuando se toma junto con un tratamiento estándar en las mujeres con insuficiencia suprarrenal.

Otros usos con alguna evidencia incluyen mejoría de la función sexual en hombres y mujeres y en aliviar la depresión. Sin embargo, tenga en cuenta que la DHEA no es un complemento natural. La DHEA que puede comprar en la tienda está hecha por un proceso químico sintético, y es una hormona, no un nutriente. Aunque la DHEA parece ser segura de usar en el corto plazo, su seguridad cuando se toma por períodos prolongados es desconocida.

El cuerpo produce su propia DHEA; obtenemos muy poco en nuestra dieta. La producción de DHEA alcanza su punto más alto en las primeras etapas de la vida y empieza a declinar cuando alcanzamos la adultez. A los 60 años, nuestro cuerpo produce sólo de un 5 a un 15% de lo que producía cuando teníamos 20 años. No está claro sí esta declinación de la DHEA sea mala, pero algunos creen que puede contribuir al proceso del envejecimiento.

Para su uso como complemento dietético, la DHEA se produce de forma sintética de sustancias que se encuentran en las semillas de la soya. Contrariamente a la creencia popular, no existe DHEA en ñame salvaje.