El cromo es un mineral que el cuerpo necesita en cantidades muy pequeñas, pero tiene una función significativa en la nutrición humana. La función más importante del cromo en el cuerpo es ayudar a regular la cantidad de glucosa (azúcar) en la sangre. La insulina tiene una función fundamental en este proceso biológico, al regular el movimiento de la glucosa hacia afuera de la sangre y hacia el interior de las células. Los científicos creen que la insulina utiliza el cromo como un asistente (técnicamente, un cofactor) para "abrir la puerta" de la membrana de la célula, permitiendo así que la glucosa entre en la célula. En el pasado, se creía que, para conseguir esto, el cuerpo primero convertía el cromo en un químico mayor llamado factor de tolerancia a la glucosa (GTF por sus siglas en inglés). Se creía que el GTF intacto estaba presente en ciertos alimentos, como la levadura de cerveza y por esa razón tales productos eran descritos como fuentes superiores de cromo. Sin embargo, investigaciones posteriores indicaron que los investigadores estaban de hecho produciendo GTF sin querer durante del proceso de análisis químico. Los científicos ahora creen que no existe tal sustancia como el GTF. Mejor dicho, el cromo parece actuar conjuntamente con una proteína muy pequeña llamada sustancia de cromo de bajo peso molecular (LMWCr por sus siglas en inglés) para ayudar en la acción de la insulina. La LMWCr no se une permanentemente al cromo y no es una fuente probable de cromo en los alimentos.83-85

Basándose en la cercana relación del cromo con la insulina, este microelemento mineral ha sido estudiado como tratamiento para la diabetes. Los resultados han sido generalmente positivos: Parece probable que los complementos de cromo puedan mejorar el control de los niveles de azúcar en algunas personas con diabetes. El cromo también parece ser útil en el metabolismo del azúcar en la sangre. Un estudio también sugiere que el cromo podría ayudar a bajar de peso, pero otros estudios no lograron descubrir este efecto.

Las recomendaciones oficiales de los Estados Unidos para el consumo diario son las siguientes:

  • Bebés de 0 - 6 meses, 0.2 mcg
    de 7 - 12 meses, 5.5 mcg
  • Niños de 1 - 3 años, 11 mcg
    de 4 - 8 años, 15 mcg
  • Hombres de 9 - 13 años, 25 mcg
    de 14 - 50 años, 35 mcg
    de 50 años y mayores, 30 mcg
  • Mujeres de 9 - 13 años, 21 mcg
    de 14 - 18 años, 24 mcg
    de 19 - 50 años, 25 mcg
    de 50 años y mayores, 20 mcg
  • Mujeres embarazadas, 30 mcg (29 mcg si tienen 18 años o menores)
  • Mujeres lactando, 45 mcg (44 mcg si tienen 18 años o menores)

Alguna evidencia sugiere que la deficiencia de cromo podría ser relativamente común.1,86Sin embargo, esto aún no ha sido demostrado y el asunto en cuestión en muy complicado por el hecho de que nos falta una prueba eficiente para identificar la deficiencia de cromo.2

La deficiencia grave de cromo sólo ha sido apreciada en personas hospitalizadas que están recibiendo alimentación intravenosa. Los síntomas incluyen problemas con el control de los niveles de azúcar en la sangre que no pueden ser corregidos sólo con insulina.

El tratamiento con corticosteroides podría provocar pérdida de cromo en la orina.3 Es posible que esta pérdida de cromo podría contribuir a la diabetes inducida por corticosteroides.

El cromo se encuentra en el agua para beber, en especial el agua dura, pero las concentraciones varían ampliamente. Muchas buenas fuentes de cromo, como el trigo integral, se reducen de este importante mineral durante el proceso. Las fuentes más concentradas de cromo son la levadura de cerveza (no nutricional o levadura de torula) y el hígado de ternera. Dos onzas de levadura de cerveza o 4 onzas de hígado de ternera proporcionan entre 50 y 60 mcg de cromo. Otras fuentes buenas de cromo son los granos enteros, la cerveza y el queso.

Calcioel carbonato de calcio interfiere con la absorción de cromo.4