Dos diferentes plantas son conocidas como manzanilla y son usadas de manera recíproca: La manzanilla alemana y romana. Aunque están relacionadas de manera distante botánicamente hablando, ambas parecen margaritas diminutas y son consideradas tradicionalmente como poseedoras de beneficios medicinales similares.

Más de un millón de tazas de té de manzanilla son bebidas diariamente, demostrando al menos su buen sabor. La manzanilla fue utilizada por los primeros médicos egipcios para el tratamiento de las fiebres y por los antiguos griegos, romanos e hindúes para los dolores de cabeza y trastornos hepáticos, renales y la vejiga.

El uso de manzanilla en la actualidad data de 1921, cuando una firma alemana introdujo una presentación tópica. Esta crema se volvió un tratamiento popular para una amplia variedad de trastornos de la piel, incluyendo eccema, úlceras por presión, inflamación de la piel provocada por radioterapia y dermatitis por contacto (por ejemplo, la hiedra venenosa).

La Germany's Commission E autoriza el uso de preparaciones de manzanilla tópica para una variedad de enfermedades de la piel y de la boca.

También se dice que el té reduce la tensión ligera y el estrés y que ayuda para la indigestión.