La bardana común, esa fuente bien conocida de los molestas rebabas enmarañadas en la piel de los perros, es también una hierba medicinal de considerable reputación. Llamada gobo en Japón, se dice que la raíz de la bardana es un alimento que proporciona el fortalecimiento interior del sistema inmunológico. En la China y la India antiguas, los herbolarios la usaban en el tratamiento de infecciones respiratorias, abscesos y dolor de las articulaciones. Los médicos europeos de la Edad Media y un poco después la usaron para tratar los tumores cancerosos, enfermedades de la piel, enfermedades venéreas y problemas de la vejiga y los riñones.

La bardana fue un ingrediente primario del famoso (o infame) tratamiento para cáncer de Hoxsey. Harry Hoxsey era un antiguo minero de carbón que apostó por un remedio familiar tradicional para el cáncer y lo convirtió en el centro privado para el tratamiento del cáncer más grande del mundo, con sucursales en 17 estados. (Fue clausurado por la FDA en los años 50s. El mismo Harry Hoxsey murió posteriormente de cáncer.) Otras hierbas en su fórmula incluían trébol rojo, fitolaca, ceniza espinosa sanguinaria de Canadá, y bérbero. La bardana también se encuentra en el famoso remedio herbal Essiac.

A pesar de este entusiasmo histórico, no hay evidencia significativa que la bardana sea efectiva para el tratamiento del cáncer o de otras enfermedades.

La bardana se recomienda ampliamente para el alivio de enfermedades de piel seca, escamosa como el eccema y la psoriasis. También se usa para tratar el acné. Se puede tomar de manera interna así como aplicarlo directamente a la piel. La bardana es recomendada a veces para la artritis reumatoide. Desafortunadamente, aún no hay evidencia científica real de algunos de estos usos.