En realidad la bromelaína no es una substancia sola, sino una colección de enzimas digestivas de proteínas (también llamadas enzimas proteolíticas) que se encuentran en el jugo de piña y el tallo de las plantas de la piña. Principalmente se produce en Japón, Hawaii y Taiwan y muchas de las investigaciones originales se llevaron a cabo en los primeros dos de estos países. De manera subsecuente, los investigadores europeos desarrollaron un interés y en 1995 la bromelaína se había convertido en el décimo tercer producto herbolario individual más común comercializado en Alemania.

La bromelaína (con frecuencia en combinación con otras enzimas proteolíticas) se usa en Europa como auxiliar en la recuperación de cirugía y lesiones atléticas, así como para tratar la sinusitis y la flebitis.

Otros usos recomendados de la bromelaína incluyen la insuficiencia venosa crónica (íntimamente relacionada con las venas varicosas), hemorroides, otras enfermedades de las venas, moretones, osteoartritis, artritis reumatoide, gota, colitis ulcerativa,1 y dismenorrea (dolor menstrual). Sin embargo, existen pocas evidencias reales de que la bromelaína sea efectiva para estas enfermedades.

La bromelaína definitivamente es útil como enzima digestiva. A diferencia de la mayoría de las enzimas digestivas, la bromelaína es activa tanto en el ambiente ácido del estómago como en el ambiente alcalino del intestino delgado.2, 3Esto puede hacerla particularmente efectiva como auxiliar digestivo oral para aquellos que no digieren la comida adecuadamente.4, 5, 6

La bromelaína también puede aumentar la absorción de diferentes medicamentos, particularmente de antibióticos como la amoxicilina y la tetraciclina. Esto podría ofrecer tanto riesgos como beneficios.7 – 10

La bromelaína se encuentra ampliamente disponible en el supermercado como ablandador de carne.