El hidrocloruro de betaína es una fuente de ácido clorhídrico, un químico encontrado en forma natural en el estómago que nos ayuda a digerir los alimentos mediante la disolución de las grasas y las proteínas. El ácido gástrico también ayuda en la absorción de nutrientes a través de las paredes intestinales hacia el interior de la sangre y protege el tracto intestinal de bacterias perjudiciales.

Una importante rama de la medicina alternativa conocida como naturopatía desde hace mucho tiempo ha sostenido que el bajo nivel de ácido gástrico es un problema generalizado que interfiere con la digestión y la absorción de nutrientes. El hidrocloruro de betaína es una de las recomendaciones más comunes para esta enfermedad (junto con el más popular vinagre de sidra de manzana).

La betaina también es vendida por sí sola, sin la molécula de clorhidrato unida. En esta forma, es llamada trimetilglicina (TMG). La TMG no es ácida y tiene propiedades completamente diferentes (Para más información, vea el artículo TMG).

El hidrocloruro de betaína no es un nutriente esencial y no existe en fuentes alimenticias.