A pesar de que la miel es quizá el producto de interés más famoso de las abejas para los seres humanos, las abejas también producen propóleo, otra substancia que los humanos han usado por años. Las abejas cubren su colmena con propóleo de la misma manera que nosotros usamos pintura y sellamos nuestros hogares. Las personas empezaron a usar el propóleo hace más de 2,300 años para muchos propósitos, siendo el principal su aplicación en las heridas y para combatir la infección. Es un compuesto resinoso hecho primariamente de resina de árbol y contiene compuestos biológicamente activos llamados flavonoides, cuya fuente proviene de una planta. El propóleo posee, además, propiedades antisépticas; los flavonoides en el propóleo pueden ser responsables de sus efectos antimicrobiales así como de otros presuntos beneficios para la salud.

El propóleo está disponible en una gran variedad de productos que se encuentran en farmacias y tiendas naturistas, incluyendo tabletas, cápsulas, polvos, extractos, pomadas, cremas, lociones y otros cosméticos.