El ácido lipoico, también conocido como ácido alfa lipoico, es un ácido graso que contiene sulfuro. Se encuentra dentro de cada célula del cuerpo, donde ayuda a generar la energía que nos mantiene vivos y funcionando. El ácido lipoico es una parte clave de la maquinaria metabólica que transforma la glucosa (azúcar en la sangre) en energía para las necesidades del cuerpo.

El ácido lipoico es un antioxidante, lo cual significa que neutraliza los químicos que existen de manera natural, pero dañinos, conocidos como radicales libres. A diferencia de otros antioxidantes, que funcionan sólo en agua o en tejidos grasos, el ácido lipoico es inusual en eso y funciona tanto en agua como en grasa.1,2 En comparación, la vitamina E trabaja sólo en la grasa y la vitamina C únicamente en agua. Esto le da al ácido lipoico un amplio espectro inusual de acción antioxidante.

Los antioxidantes son un poco como pilotos kamikaze, sacrificándose ellos mismos para noquear a los radicales libres. Uno de los descubrimientos más interesantes acerca del ácido lipoico es que éste puede ayudar a regenerar a otros antioxidantes que se han acabado. Además, el ácido lipoico puede ser capaz de hacer el trabajo de otros antioxidantes cuando el cuerpo tiene deficiencia de ellos.3,4

Se cree que ciertas enfermedades de los nervios son causadas al menos parcialmente por daño de radicales libres. Gracias a su solubilidad combinada al agua y grasa, el ácido lipoico puede entrar a todas las partes de una célula nerviosa y potencialmente protegerla contra tal daño. Este es el fundamento para estudios acerca de los potenciales beneficios del ácido lipoico para la neuropatía diabética.

Un cuerpo saludable fabrica suficiente ácido lipoico para suplir sus requerimientos; no son necesarias fuentes externas. Sin embargo, varias enfermedades parecen estar acompañadas de bajos niveles de ácido lipoico 5 - específicamente, la diabetes, cirrosis hepática y aterosclerosis - lo cual sugiere (pero no comprueba de manera definitiva) que la complementación sería útil.

El hígado y la levadura contienen un poco de ácido lipoico. No obstante, los suplementos son necesarios para obtener dosis terapéuticas.