El hígado es un laboratorio químico maravillosamente sofisticado, capaz de realizar miles de transformaciones químicas de las cuales depende el cuerpo. El hígado produce químicos importantes desde cero, modifica otros para permitir que el cuerpo los utilice mejor y neutraliza una cantidad enorme de toxinas. Sin un hígado funcionando, usted no podrá vivir por mucho tiempo.

Desafortunadamente, numerosos factores pueden dañar gravemente el hígado. El alcoholismo es el más común. El alcohol es una poderosa toxina para el hígado que lo daña en tres etapas: Hígado graso alcohólico, hepatitis alcohólica y cirrosis alcohólica. Aunque las primeras dos etapas de lesión son por lo general reversibles, la cirrosis alcohólica no lo es. Normalmente, se requieren de más de 10 años de fuerte abuso del alcohol para provocar cirrosis hepática. Otras causas incluyen infección por hepatitis C, cirrosis biliar primaria y daño al hígado provocado por químicos ocupacionales y drogas.

Un hígado cirrótico es firme y nodular al tacto y en casos avanzados es de tamaño encogido. Estos cambios reflejan severos daños a su estructura. Un alto porcentaje de células del hígado han muerto y el tejido fibroso en forma de costra se extiende por el órgano.

Un hígado cirrótico no puede realizar sus funciones químicas, acarreando un extenso daño en las funciones corporales, como el desarrollo de ictericia (apariencia amarilla en la piel debido a las toxinas no procesadas), confusión mental, emaciación y cambios en la piel. Además, el tejido fibroso impide el paso de la sangre que se supone debe pasar a través del hígado. Esto provoca inflamación abdominal conforme el fluido se regresa (ascitis) y sangrado en el esófago conforme las venas se expanden para proporcionar una ruta alternativa para el paso de los fluidos. Por último, se desarrolla coma, con frecuencia provocado por una hemorragia interna o una infección.

Los tratamientos para la cirrosis hepática comienzan con la detención del consumo de alcohol y todas las demás sustancias tóxicas para el hígado. Varios tratamientos como los diuréticos ahorradores de potasio pueden aliviar los síntomas hasta cierto punto, pero éstos no curan la enfermedad.

El hígado es demasiado complejo como para que una máquina hecha por el hombre duplique sus funciones, así que no hay equivalente de la diálisis del riñón para la cirrosis hepática. Sólo un transplante de hígado puede ayudar. Desafortunadamente, ésta es una operación muy difícil, con un alto índice de fracaso. Además, el suministro de hígados utilizables es inadecuado para satisfacer las necesidades.

Nota: Los individuos con cirrosis no deberían tomar ningún medicamento, hierbas o complementos alimenticios sin consultar primero con un médico. El hígado está a cargo de procesar muchas sustancias que ingresan al cuerpo, y cuando éste está gravemente dañado, como ocurre en la cirrosis hepática, las sustancias comúnmente benignas podrían volverse tóxicas.

Cardo Lechoso

La hierba cardo lechoso parece ofrecer numerosos beneficios protectores para el hígado. En Europa, ésta es utilizada para tratar la hepatitis viral, hígado graso alcohólico, hepatitis alcohólica así como una intoxicación hepática inducida por el uso de químicos o drogas. Una preparación intravenosa hecha a base de cardo lechoso se utiliza como un antídoto para el envenenamiento de la cicuta verde tóxica para el hígado. Amanita phalloides.

Un estudio doble ciego controlado por placeboen 170 personas con cirrosis alcohólica o no alcohólica descubrió que en el grupo tratado con cardo lechoso, la tasa de supervivencia a 4 años fue del 58% comparada con sólo 38% del grupo que utilizó el placebo.1 Esta diferencia fue estadísticamente significativa.

Un ensayo doble ciego, controlado con placebo que involucró a 172 personas con cirrosis durante 4 años también encontró reducciones en la mortalidad, pero no tuvo la convencional importancia estadística.2Y un estudio de 2 años, doble ciego, controlado con placebo en 200 personas con cirrosis alcohólica descubrió reducción en la mortalidad atribuible al uso de cardo lechoso.3

Otros estudios doble ciego en personas con cirrosis han descubierto mejorías en las pruebas de la función del hígado.34,35aunque uno no.36

Para más información, incluyendo dosis y cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo acerca de cardo lechoso.