Si usted es uno de los 40 millones de hombres estadounidenses con pérdida de cabello hereditario, existen dos productos disponibles para ayudarlo a hacer crecer y mantener su cabello. Finasterida (Propecia), la cual requiere la prescripción de un doctor, y minoxidil (Rogaine), el cual ha estado disponible sin una prescripción desde 1996.

La finasterida se desarrolló por primera vez para encoger el agrandamiento de las glándulas prostáticas. Investigadores notaron que también ayudó con el crecimiento del cabello, así que se desarrollo una fórmula especial de dosis baja (Propecia) para tratar la pérdida de cabello.

La forma en cómo funciona la finasterida es lo que entusiasma a médicos familiares con el medicamento. La finasterida interfiere con la conversión de testosterona a otra hormona llamada dihidrotestosterona (o DHT). DHT disminuye la actividad de los folículos capilares. Con el paso del tiempo y bajo la influencia de DHT, los folículos hacen brotar cabellos más delgados hasta que ya no vuelve a crecer el cabello. Cuando la finasterida bloquea la producción de DHT, se interrumpe el adelgazamiento del cabello y posiblemente podría presentarse el crecimiento más normal del cabello.

En contraste, se cree que la actividad de minoxidil involucra la estimulación de los folículos capilares para que se vuelvan más grandes y produzcan cabello normal.