La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) recomienda consumir menos de 1.500 mg de sodio al día.

Imagen de sodio El consumo de sodio puede aumentar la presión arterial en personas predispuestas a tener presión arterial elevada, que es un factor de riesgo importante para el infarto de miocardio. A algunas personas con presión arterial elevada se les describe también como "sensibles a la sal". Esto significa que su presión arterial es propensa a aumentar cuando su alimentación es alta en sodio y, en cambio, su presión arterial puede bajar al limitar el consumo diario de sodio.

La sensibilidad a la sal es difícil de diagnosticar con precisión. Es por eso que las recomendaciones para el consumo de sodio apropiadas son sujeto de un gran debate entre los expertos en nutrición. Algunos creen que todas las personas deberían limitar su consumo de sodio ya sea para prevenir o tratar la hipertensión, sin importar su nivel actual de presión arterial. Otros, sin embargo, advierten que solo las personas con hipertensión o aquellos que se crea son sensibles a la sal, deben limitar el consumo de sodio en sus dietas.

Los investigadores de nutrición aún están tratando de encontrar la función precisa del sodio en la hipertensión. Un importante estudio en esta área es el DASH (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión). Este estudio encontró que una dieta rica en frutas, vegetales y productos lácteos bajos en grasa y bajos en grasas saturadas, colesterol y grasas saturadas, ahora llamada la dieta DASH, ayuda a disminuir la presión arterial. La segunda fase del estudio encontró mayores reducciones en la presión arterial cuando la dieta DASH se combinó con un consumo de sodio de no más de 2300 mg al día.