Desde que existe un enfoque en el consumo de una dieta baja en grasa, con frecuencia las personas creen que cualquier alimento que es bajo en grasa es intrínsecamente saludable. Éste no es el caso. Por ejemplo, los refrescos y los dulces sólidos no tienen grasa, pero tampoco tienen vitaminas, minerales, fibra u otros ingredientes que promueven la salud. Lo que sí tienen es azúcar y mucha. Mucha azúcar puede dar como resultado muchas calorías.

Consumir alimentos con alto contenido en azúcar y calorías puede llevar al aumento de peso. Padecer sobrepeso incrementa su riesgo de padecer enfermedad crónica, tal como enfermedad cardiaca, presión arterial alta y diabetes tipo 2. También el exceso de peso puede incrementar las complicaciones de otros padecimientos que podría tener.

Además, con frecuencia los alimentos con azúcar reemplazan a los alimentos más nutritivos, por ejemplo elegir un refresco en lugar de un vaso de leche descremada o comer un refrigerio de ositos de goma en lugar de una manzana.