Un ataque febril es una convulsión asociada con la fiebre en bebés o niños pequeños. Se diagnostica cuando se descartan todas las causas subyacentes, como meningitis, encefalitis o cualquier otra enfermedad intracraneal.

Existen dos tipos de ataques febriles:

  • Ataques febriles simples: las convulsiones duran desde unos segundos hasta 15 minutos y son sucedidas por un período de confusión y somnolencia que desaparece paulatinamente.
  • Ataques febriles complejos: duran más de 15 minutos, se dan más de una vez dentro de un lapso de 24 horas o aparecen convulsiones que afectan sólo parte del cuerpo.

Se cree que la temperatura corporal elevada con fiebre desencadena el ataque. Las causas comunes de fiebre incluyen cualquier infección de la niñez, especialmente infecciones virales. La fiebre asociada a las inmunizaciones de rutina también puede provocar un ataque febril.