La leucemia mielógena crónica (LMC) es un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea. Cuando existe LMC, la médula ósea produce células sanguíneas anormales que incluyen:

  • Mieloblastos: tipo de glóbulos blancos que eliminan infecciones
  • Glóbulos Rojos: transportan oxígeno
  • Plaquetas: hacen que la sangre se coagule, frenan el sangrado en cortes y moretones

La LMC avanza de manera gradual. En general, tiene un crecimiento lento por muchos años. Finalmente, puede transformarse en una leucemia mielógena aguda (LMA). Ésta es un tipo más agresivo de leucemia. Avanza de manera más rápida y es más grave.

El cáncer ocurre cuando las células del cuerpo se vuelven anómalas. Se dividen sin ningún tipo de control ni orden. Leucemia es cáncer de los glóbulos blancos y sus células progenitoras. Las células de leucemia no funcionan de manera normal. No pueden realizar lo que hacen las células sanguíneas normales. En este caso, no pueden luchar contra infecciones. Esto significa que la persona es más propensa a infectarse con virus o bacterias. Las células cancerosas pueden desbordar la médula ósea. Esto desplaza a otros componentes normales, como las plaquetas. Las plaquetas son necesarias para facilitar la coagulación de la sangre. Como consecuencia, las personas con leucemia pueden sangrar con mayor facilidad.

White Blood Cells
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Casi siempre, la LMC está asociada con una mutación de genes. El gen está en un cromosoma denominado cromosoma Filadelfia. Esta mutación sucede en el transcurso de la vida. No se pasa de padre a hijo. En la mayoría de los casos, se desconoce la causa de esta mutación. Según estudios, la exposición a grandes dosis de radiación está asociada con el desarrollo de LMC. Esta cantidad de dosis se encontraría en sobrevivientes de accidentes nucleares o de explosiones de bombas atómicas. Sin embargo, la mayoría de los pacientes con la condición no estuvieron expuestos a radiación.