La leucemia linfocítica aguda (LLA) es un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea. Los linfocitos son un tipo de glóbulos blancos. Si una persona padece LLA, su médula ósea produce muchos de estos glóbulos. La LLA comienza en linfocitos inmaduros. Avanza de manera rápida. Puede suceder a cualquier edad pero ocurre con más frecuencia en los niños. También es común que se presente como un estadio final de una leucemia crónica en adultos denominada Leucemia linfocítica crónica. La LLA en la niñez fue uno de los primeros tipos de cáncer para el cual se desarrolló una quimioterapia efectiva. Hoy en día, la LLA continúa siendo altamente curable.

El cáncer ocurre cuando las células del cuerpo se vuelven anómalas. Se dividen sin ningún tipo de control ni orden. Leucemia es cáncer de los glóbulos blancos y sus células progenitoras. Las células de leucemia no funcionan de manera normal. No pueden realizar lo que hacen las células sanguíneas normales. En este caso, no pueden luchar contra infecciones. Esto significa que la persona es más propensa a infectarse con virus o bacterias. Las células cancerosas pueden desbordar la médula ósea. Esto desplaza a otros componentes normales, como las plaquetas. Las plaquetas son necesarias para facilitar la coagulación de la sangre. Como consecuencia, las personas con leucemia pueden sangrar con mayor facilidad.

Glóbulos blancos
Glóbulos blancos
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Se desconoce la causa de la LLA pero, según investigaciones, existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad.