En los injertos óseos, se agrega hueso donado al lugar de la fractura o donde se encuentre el defecto óseo. El nuevo hueso puede incitar al crecimiento óseo, cubrir un espacio en un hueso, proporcionar apoyo y auxiliar en la curación. El nuevo hueso puede venir por parte del paciente (autoinjerto) o de otra persona (aloinjerto). Rara vez también se usan injertos sintéticos, que no son hueso.

El médico puede recomendar un injerto óseo para:

  • Tratar una fractura que no sana
  • Reconstruir un hueso destrozado
  • Llenar espacios en el hueso causados por quistes o tumores
  • Fusionar los huesos en cada lado de una articulación, a menudo en la columna
  • Estimular el crecimiento óseo para ayudar a sujetar una articulación artificial u otro implante