El síndrome de Turner es un trastorno genético conformado por una amplia gama de características que varían en cada persona pero que generalmente tienen en común la baja estatura (promedio de altura adulta: 4 pies y 8 pulgadas) y la pérdida de la función ovárica. La pérdida de función ovárica por lo general conlleva a infertilidad y desarrollo sexual inhibido.

El síndrome de Turner sólo ocurre en niñas y mujeres. Por lo general, las mujeres tienen dos cromosomas X. Los cromosomas son material hereditario de cada célula del cuerpo que determinan, por ejemplo, el género y la altura. El síndrome de Turner es provocado, en la mayoría de los casos, por un cromosoma X faltante. Afecta a 1 de cada 2.000 partos de mujeres que nacen vivas. Por lo general es esporádico, lo cual significa que no se hereda de un padre. En algunos casos poco frecuentes, uno de los padres transmite silenciosamente cromosomas reorganizados que pueden provocar el síndrome de Turner en una hija: ésta es la única circunstancia en la que se hereda el síndrome de Turner.