El envenenamiento de la sangre es una enfermedad causada por una infección o la propagación de su toxina a través del torrente sanguíneo. La presencia de bacterias en la sangre se llama bacteriemia.

En general, los pequeños brotes de niveles bajos de bacterias en la sangre no causan problemas. Si las bacterias persisten, pueden provocar septicemia, una afección grave que puede causar la muerte.

La septicemia se produce cuando existe una gran cantidad de agentes infecciosos en la sangre. Las infecciones por hongos y parásitos también pueden provocar esta afección. La infección inicial con frecuencia proviene de:

Flujo de sangre cerca de la herida por quemadura
Quemadura superficial
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Las bacterias también pueden ingresar al torrente sanguíneo directamente desde una fuente exterior. Una aguja sucia utilizada por un consumidor de drogas intravenosas (i.v.) puede causar este tipo de infección. En algunos casos, se desconoce la fuente de la infección.

Pequeñas cantidades de bacterias pueden ingresar a la sangre al recibir atención odontológica o al cepillarse los dientes. El sistema inmunitario del cuerpo debe luchar contra estas bacterias.