El botulismo es una enfermedad potencialmente mortal provocada por una toxina producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum. Dicha bacteria se encuentra en la tierra y en el fondo de lagos, arroyos y océanos. El tracto intestinal de los pescados, los mamíferos, los cangrejos y otros mariscos puede contener C. botulinum y sus esporas. Las esporas de la bacteria pueden sobrevivir en los alimentos preparados insuficientemente.

Una pequeña cantidad de la toxina del botulismo puede causar la enfermedad. La gente entra en contacto con esta toxina en una de tres formas:

  • Los alimentos pueden contaminarse con la bacteria y su toxina. Es la toxina producida por la bacteria C. botulinum, y no la bacteria C. botulinum en sí, la que provoca el botulismo en los seres humanos. Algunos alimentos que pueden contaminarse con la toxina son:
    • Alimentos caseros enlatados
    • Embutidos
    • Productos de carne
    • Mariscos
    • Vegetales enlatados
    • Miel
  • Si un bebé se traga las esporas de la C. botulinum, estas crecerán dentro de su cuerpo y producirán la toxina. Al contrario de los adultos y niños mayores, los bebés se enferman de la toxina producida por la bacteria que crece en sus intestinos. La miel es una fuente principal del botulismo infantil. Otras fuentes incluyen la tierra y el polvo.
  • Una herida puede infectarse con la bacteria (poco frecuente en los EE. UU.). Entonces la toxina viaja a otras partes del cuerpo a través del flujo sanguíneo.

En algunos casos, se desconoce la fuente de la bacteria. La toxina botulínica también es un posible agente de bioterrorismo.