La anemia de células falciformes es un trastorno genético que altera la forma de los glóbulos rojos (GR). Disminuye la capacidad de estas células para transportar oxígeno y también puede provocar episodios agudos de dolor, denominados crisis drepanocítica. El cuerpo también destruye las células falciformes, y la pérdida de glóbulos rojos provoca anemia.

El cambio en la capacidad y la cantidad de glóbulos rojos puede disminuir la cantidad de oxígeno del cuerpo.

Glóbulos rojos: normales y falciformes
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Los glóbulos rojos normales son suaves y redondos. Esta forma les ayuda a moverse fácilmente por los vasos sanguíneos. Un componente principal de los glóbulos rojos es la hemoglobina.

Las personas con anemia de células falciformes tienen un tipo anormal de hemoglobina que hace que los glóbulos rojos se endurezcan y adopten la forma falciforme. Debido a su forma, algunas de estas células se atoran en los vasos sanguíneos pequeños, donde se rompen. Las partes rotas pueden provocar bloqueos en los vasos. Este bloqueo puede suceder en un vaso sanguíneo que lleva a un órgano principal. La reducción del flujo de sangre puede provocar severos dolores y daño a los órganos.

El cuerpo también reconoce que las células falciformes son anormales y las destruye con mayor rapidez de lo que pueden reemplazarse. Esta destrucción provoca anemia, especialmente cuando se dan las siguientes condiciones:

  • Fiebre
  • Infección
  • Deshidratación
  • Disminución de oxígeno o cambios en la presión del aire (algunas veces esto ocurre cuando se viaja en avión)